Escribir para mí es lo más parecido a la pasión que he experimentado a lo largo a de mi vida. Escribo por necesidad, sí, pero una vez instalada en ese barco, navegar por las letras es algo pasional, viceral, algo que realizo con vehemencia. Tal vez es lo único que realizo con tanta vehemencia… pero eso es otra historia.
Mi novela de “los pinos negros” comenzó a gestarse al tiempo que se gestaba mi segundo hijo y hoy tres años después comienzo a hurdir su desenlace. Es algo muy fuerte, es como querer que el hijo crezca y a la vez no querer soltarle la mano.
No es que ya esté escribiendo el último capítulo ¡No!cuando uno dice que empezó a pensar en el final, los amigos dicen “bueno ya la quiero leer” pero nadie se imagina que pensar en el final es tal vez estar parada justo en la mitad … donde el nudo comienza a soltarse…

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