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De por qué la garúa es triste

La garúa es triste
por lo escasa,
por lo lenta en formar charcos,
por lo minúsculo de sus gotas.

La garúa es triste
porque se asemeja a llanto resignado,
de esos que casi se pueden contar sus lágrimas.

La garúa es triste
porque siempre es inapropiada e inesperada,
porque arruina las plazas ahuyentando a los niños,
porque no se la espera con paraguas bajo el brazo.

La garúa es triste
por lo gris de su cielo
y porque no llega a ser lluvia rítmica
ni mucho menos tormenta eléctrica.

La garúa es triste
porque que como decían las abuelas:
“no moja pero ensucia”
y vaya uno saber
porqué nos ensucia el ánimo.

Pero sobre todo,
la garúa es triste
no por culpa propia,
sino porque nosotros
le adjudicamos nuestra tristeza.

Yo que sé de nieblas y tormentas,
te digo que tus ojos están nublados.

Yo que sé de sombras y tinieblas,
te digo que hay noche cerrada
en tu interior.

Yo que sé caminar a tientas,
te ofresco mi mano y mi bastón…

Camino fresco y ágil.

Sin humedad en los ojos,
sin temblor en la voz,
ya sin pesar en el alma
ya sin cansancio, euforia o pavor.

Quien diría que un día
el fantasma sería yo…

El viento está soplando
extraño
pesado
húmedo
El viento trae pequeñas gotas
esta lloviznando
chispeando
garuando

El viento relolinea en la vereda
y las personas pasan
(con o sin paraguas)
y no lo advierten
y el viento
depronto
se va…

Se extiguen,
desde hace años y poco a poco.

Desaparecen,
en el silencio sórdido de los negados,
en el bullicio rutinario de las urbes.

Otrora respetados y alabados
hoy son los residentes de la indiferencia…

Son los seres sensibles y reflexivos,
a quienes les gustaba confiar, apreender y enseñar…
son los seres que hoy
no encuentran un lugar,
son los que se extinguen,
se apagan,
se van…

No sé que me cuentan tus ojos,
aun no logro descubrir
lo que oculta el velo de lágrimas…

no sé en donde te perdí de vista,
no sé cuando volviste a tomar mi mano,
no sé por que razón te escondiste un tiempo…
o será que yo andaba distraída…

Voy a esperar al alba
para aclarar ideas,
voy procurar ser paciente
y volver a escuchar los susurros de tu historia…

La mancha nace,
resbalando desde la cuchara,
la mancha escapa
y desborda el papel…

Iba a escribirte unos versos,
que no ibas a leer,
mientras tomaba mi té…

En cambio aparece la mancha,
y en ella veo tus ojos
mirándome
llamándome…

Remarqué tu mirada
con la lapicera
que palabras no escribió,
dejé tus ojos
sobre la mesa del comedor
para que vean llegar
cuando decida volver…

Gris,
en el cielo y en la tierra.

Garúa,
en el parque y en mi alma.

Frío,
invierno que comparto
con quien sea,
y aunque no se quiera…

Gris,
en la palabra y la paleta
en los ojos y los labios.

Garúa,
lenta y constante
que cae y cae,
afuera y aca adentro,
dentro de mi…

Toda una vida
en solo tus pupilas.
Descubriéndote…

***

Tan penetrantes
esos ojos me miran…
Sabio misterio.

Tus brazos se hacen fuertes
en una “upa” un tanto robada…

Tu mirar es aun más vivo y curioso frente a él.

Tu risa,
se tuerce en llanto caprichoso sin más…

Es tu hermano, mi niña…
ha llegado…

Derechos de autor de Carolina Vanni

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