Lluvia (segunda parte)

Entonces caminé un buen rato, medio por inercia y otro medio porque debía llegar a trabajar. Pasé por una parada de taxis vacía y no pude no pensar en que cada vez que los necesitamos ellos no están. Que se jodan pensé, pero sabía que la que me jodía era yo. Mientras cruzaba calles y oía bocinas irónicas y enojadas con el agua y los transeuntes medios tontos (por la humedad) seguí pensando: No se puede vivir sin agua, pero con exeso tampoco…¿será que es cierto que los exesos son malos?… y luego se me ocurrió:…La lluvia es tan parecida al llanto, digo porque aveces solo se desliza por las mejillas (leasé trayecto del cielo a la tierra). Otras veces grita y “berrinchea” con truenos y relámpagos, otras cae con bronca y otras con tanta tristeza…
Había llegado empapada al trabajo a esa altura de mis pensamientos, pero noté algo extraño en los compañeros, me miraban tan sorprendidos…Uno de ellos se animó depronto a confesarme el porqué de las miradas. Resula que hacía facilmente cuatro horas que había dejado de llover y nadie se explicaba como es que yo lucía tan pero tan “chaparroneada”.
Yo sí lo comprendí: la lluvia se me había instalado y era tan cierto que se parecía al llanto … tan cierto que me empapó desde mis propios lagrimales…

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2 comentarios en “Lluvia (segunda parte)

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