El extraño en el umbral

¿Recuerdan el relato del extraño en el umbral’? bueno a raiz de esas líneas ha nacido un realato más serio o tal vez un cuento corto. Se los dejo aca, espero comentarios.
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El extraño en el umbral.

Él estaba ahí, en el umbral. Esperándola como siempre, para vivir otra historia, fuera rutina o aventura no importaba por el momento. Lo único que realmente les interesaba era el encuentro en sí, todo lo demás eran adornos o en el mejor de los casos circunstancias casi escenográficas. Para ambos el camino que recorrían el uno hacia el otro era incierto, tan incierto como absurdo y hasta surrealista si se quiere, pero a fuerza pasión y deseo dejaban en cada despedida todas las esperanzas puestas en el azar, la suerte o la casualidad.
Él, como buen caballero, siempre llegaba antes, por más que ninguno sabía hora alguna del dichoso encuentro. Solía esperarla con la sola compañía del inmenso anhelo de verla y a veces con alguna lectura entre manos. La ansiedad lo carcomía, pero sabía como dominarla. Casi nunca se sentaba, su posición favorita para aguardar el momento en que sus ojos la descubrieran en el horizonte lejano de la nada, era parado. Levemente inclinado sobre su hombro y apoyado a cualquier elemento que sirviese de sostén, pared, farol, árbol o la arista misma de las sombras, no importaba, se recogía sobre sí, apoyando como dije el hombro a algo, manos echadas a los bolsillos y pierna sobre pierna levemente cruzada. Un silbido tal vez, pero escueto, alguna vez un tarareo y el recitado a media vos de un poema de amor a modo de ensayo.
El esta ahí, como he dicho y como siempre, el cabello castaño lacio y algo caído sobre los ojos café (café intenso), la sonrisa disimulada del tímido hasta entrar en confianza…Está ahí, manos al bolsillo del pantalón holgado…y entonces ahora, la mirada se le arde y la sonrisa se le escapa, extiende una mano que sale presurosa de su escondite, y la recibe a ella, con reverencia desprolija del noble que oculta linaje, por vergüenza o rebeldía. Y ahora, otra vez, se produce el mágico momento: ella cruza el umbral tomada de su mano…
No se dicen más que hola, pero ríen, bailan y hablan, claro, pero otro idioma distinto y más rico que este simple de las palabras. Es preciso y casi una regla del juego, la conquista y la seducción, no lo olvidan y se regocijan en ello. Ambos son extranjeros de visita en tierra del otro, ambos han viajado grandes distancias con la rapidez de lo instantáneo y han dejado el resto de sus vidas allá en alguna casa oscura o alguna oficina húmeda de la gran ciudad.
Hoy él propone un café, porque allí donde están también parece que va a llover, se percibe una atmósfera pesada y gris que apenas si los roza. Ella acepta el café porque adora cualquier cosa que este caballero proponga. Hoy ella es Mía y el Sueño, porque suelen olvidar sus nombres de encuentro a encuentro y además de que sirven los nombres para el amor. Pero a él no le hizo mucha gracia ser Sueño…
– Oye, Mía- le dijo tomándola de las manos entre la taza de café y el servilletero de metal – no me digas Sueño, que no quiero ser eso mujer..
– Si solo fue una palabra, a quien le importa lo que seamos, mientras seamos esto – lo miró alos ojos más intensos que aquel café y le apretó con fuerza las manos- ¿a quien le importa? mientras tengamos las manos así de unidas, mientras sepas de mis labios – se inclino sobre la mesa y lo besó- mientras sepa de tus ojos – y el sonrió- mientras sin importar donde tu me esperes y yo te encuentre…
– De todas formas, prefiero ser tu realidad y no tu sueño Mía, porque temo que no vengas o cruces otro umbral un día y yo te vea de lejos y no pueda gritar y no pueda correr por ser un sueño que has olvidado
– No voy a olvidarte, al menos no cuando cruce el umbral, aca no hay olvidos porque no hay nada que se los merezca… ya dejemos la filosofía y los supuestos que puede amanecer de pronto y alguno de los dos puede esfumarse, vamos “mi realidad””mi caballero andante” “ mi apasionado Romeo” “mi triste Athos” “mi Mío” , apura ese café y salgamos a la lluvia que contigo hasta me gusta.
– Aunque siempre se desean más los sueños que las realidades y siempre uno es más feliz en ellos…-reflexionó él en vos baja y pagó la cuenta- Oye, Mía… soy quien quieras que sea.. que más da… y salió de aquél lugar corriéndola y riendo bajo la lluvia más tibia que jamás sintieron.
Y así se aceptaron tal como eran allí, dos extraños muy conocidos en algún sitio inconexo entre el sueño y la vigilia, qué más da, había dicho él y nunca dijo algo tan acertado. Hicieron planes que no prosperaron ya que en cada encuentro los habían olvidado y volvían a proyectar sus futuros años felices. Alguna vez se pelearon, pero cuando eso ocurría alguno de los dos volvía de inmediato a sorprender al que aun quedaba varado y llorando para robarle un beso, invitarle un trago y porqué no bailar un tango, apretado de enojo, de celos, de angustias y de perdones apasionados. A veces tenían hijos y hasta se materializaba una pequeña casa con patio verde por donde ellos corrían mientras Mía y Sueño suspiraban de felicidad. Y viajaban, viajaban mucho, estuvieron en La Boca y cruzaron hasta el puerto de Cádiz, fueron a Venecia para pasear en Góndola, él insistió con un safari al África y ella con espiritual viaje a la India. Los días más románticos eran para ambos lo que habían pasado en Paris, pero disfrutaron todos, hasta los más inciertos espacios grises de la nada, cuando la imaginación está falta de musas.
Transcurrieron años de encuentros y viajes, pero ninguno notaba el paso del tiempo si estaban juntos. Una noche él no estaba en el umbral, pero ella decidió cruzar igual y sorprenderlo cuando él llegara desde la nada como tantas veces había llegado ella. Esperó parada como él lo hacía, apareció un farol oxidado tan amigo como el del tango, donde se apoyó casi imitándolo, pero se cansó al rato y se sentó en un banco de plaza unos pasos atrás. Desde allí podía ver todas las esquinas por las que él podría doblar, podía hacer guardia sin inmutarse y sin distraerse porque el paisaje era totalmente austero y cada vez más desértico, pero él no vino. Y Clara despertó llorando aquella mañana fría de invierno.
Clara no sabía porqué lloraba, posiblemente había sufrido una pesadilla y ahora estaba así agobiada y angustiada hasta la médula y encima ya se hacía tarde para el trabajo. Clara maldijo los chocolates que se comió la noche anterior y les adjudicó todo su mal humor y esa tristeza profunda que le dejó un mal sueño. Clara no sabía porque lloraba de a ratos mientras se duchaba, hasta que de pronto el agua sobre la cara le hizo un guiño y casi la convirtió en Mía otra vez, pero el apuro no le permitía ponerse a deducir sueños extraños. Se conformó diciéndose que esta noche probablemente lo hallara otra vez y listo, al fin y al cabo solo era un tipo interesante que su inconciente le había regalado, ni siquiera era real… Pero ese pensamiento la entristeció e imaginó al extraño en el umbral por un instante y se dijo que mejor aun, tal vez no fue a la cita porque esta atravesando el umbral de los sueños y cualquier día se hace realidad…
Como fuere, Clara lo olvidó todo cuando subió a subte. Lo cierto es que Teo, al otro lado del hemisferio, había tenido insomnio y paso una terrible noche en vela de la que no se sobreponía, hasta que se despachó con una buena siesta.

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3 comentarios en “El extraño en el umbral

  1. Que puedo decirte… Excelente trabajo… aun no logro entender lo de estar con pensamientos muy parecidos a larga distancia, sera que el pensamiento siempre se une a pesar de la distancia….. saludos y un agrado leer tu comentario…

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  2. Hey, que bueno que hayas vuelto por aca, me tomé el atrevimiento de incluirte en mi blogroll para que más gente lea tus poemas que a mí tanto me gustaron.
    Sí el tema delos pensamientos a larga distancia creo que jamás lo vamos a comprender…. ¿no? … bueno este rlato es un poco eso también, las realidades paralelas, las que armamos o solo nos llegan de quien sabe donde…
    Un saludo y hasta pronto

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  3. Me encantó! me encantó! me encantó! jejej
    que lindo y cuantas cosas genera internamente una lectura de estas.
    felicitaciones!!!besotes

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