Deja vu (o lo de siempre)

Veo llegar el auto, está aun en la otra esquina parado en el semáforo, pero sé que viene para aca. Me pongo a preparar la bandeja en la que le serviré lo de siempre. Cargo los filtros de café, preparo el jugo de naranjas, busco las tres rodajas de queso y dispongo dos medialunas saladas en un plato. Él entra a la cafetería. Busca con la mirada los diarios de hoy que están diseminados por las mesas y hace un recorrido torpe recolectándolos. Pasa por la barra donde lo espero por cortesía, saluda con un cortante “hola” y mirando la vitrina de las tortas hace como si pensara qué se le antoja…Pero yo ya sé y creo que él también lo sabe, tal vez mira la vitrina para asegurarse de que no pedirá nada de eso, no lo sé… “Mmm un cortado chico y dos medialunas” dice, “¿saladas?” le pregunto como si no supiera y como si no las tendría preparadas en el plato tras de mí. “Mmm..sí, saladas” responde, como si existiera la posibilidad de comer las dulces…
Se dirige a la mesa de siempre eso sí lo hace de manera decisiva, la cuatro, detrás de la columna y cerca pero no al lado de la ventana. Allí tiene a mano el revistero, que él no precisa pues ya tiene tres diarios bajo el brazo para mirar, pero sí lo usará ella, que ahora está abriendo la puerta…Que ha estacionado su auto en la otra cuadra y viene caminando y mirando desde afuera si efectivamente él llegó.
Tengo todo en la bandeja solo falta que ella pase por la barra y se pare en la esquinita para pedirme pasar al baño y me haga su pedido. Ella no lo piensa demasiado y me dice “como siempre un cortado mediano, un jugo de naranjas y tres rodajitas de queso, ¿puede ser?”. “Como no, enseguida te lo llevo” respondo con una sonrisa y le prendo la luz del baño que jamás encuentra. Hago dos pasos hacia atrás y abro las canillas de la cafetera, hago espuma con la leche y les sirvo los café, todo lo demás aguarda ya en la bandeja…
El tiempo que demora el café en llenar las tazas es el tiempo que ella demora en el baño, así que espero que salga y se dirija con su labial retocado a la mesa donde él la espera hablando con alguien por teléfono y la saluda al descuido con un gesto. Ella se quita el abrigo, deja todo su equipaje en la silla de al lado y se sienta frente a él. Es en ese instante cuando llego hasta ellos. A medida que voy bajando las cosas de la bandeja a la mesa ella las va acomodando y él le habla o le pregunta del trabajo, ella espera en responder y emite un pequeño gracias hacia mí que consiento con la cabeza y vuelvo al rincón de la barra que me pertenece. Los dejo solos y hablan, sonríen, beben, comen por unos cuantos minutos.
Cuando él por fin deja a un lado los diarios que ocupaban hasta entonces casi toda la mesa formando una barrera entre ambos, ella se estira hacia atrás y toma dos o tres revistas. Las ojea, pagina tras página mientras él comienza a irse. Digo comienza por que mira la hora, vuelve a acomodar los diarios en el revistero, hace ruido con las llaves del auto, ve que no le haya entrado ningún mensaje al celular y por ultimo pregunta sin importarle demasiado la respuesta, “ ¿voy pagando?”. Sin importarle, porque casi me lo pregunta a mí, pues ya lo tengo delante de la caja.
Yo suelo demorar apropósito en hacerle la cuenta. Aunque ya sé el valor, tecleo despacio en la computadora y más despacio aún le digo el monto y le doy el vuelto, ya que su billete está ya sobre la registradora. No sé porqué lo hago, tal vez me molesta su falta de cortesía para con ella…
En fin, no veo como, es un detalle que me falta averiguar, pero ella ya esta lista con el abrigo puesto y el bolso colgado. Está parada en el escalón de la puerta sosteniendo la vai-vén con un pie y dice la frase que más fuerte le sale, fuerte de volumen digo: “Hasta luego” mirándome e instantáneamente entorna sus ojos y lo recorre a él con la mirada y le regala un “chau” susurrado, pues él está casi a su lado. En la vereda son ya dos extraños y casi no se miran.
Mañana volverán, y volverá esta especie de dejavu, el jueves no vendrán y sí el viernes pero más tarde y luego una ausencia hasta el próximo martes.
Me pregunto que pasaría el día que algo de su rutina no encajara, el día que no haya queso o que no hayan llegado los diarios, el día que la mesa cuatro esté ocupada, o que esté ocupado el baño…no sé…
Retomo este escrito, lo había dado por terminado. Hoy es jueves, hoy no debían venir, pero vienen. No tengo la bandeja preparada por lo que voy a demorar más en atenderlos, solo queda una medialuna salada y los diarios están diseminados por las mesas pero ocupados por otros clientes, la mesa cuatro esta libre al menos…Pero lo peor, lo peor es que vienen juntos. ¡En el mismo auto!

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7 comentarios en “Deja vu (o lo de siempre)

  1. Me encantó. Me hicistes cómplice de la que siempre espera lo mismo y me hicistes extraño el que no ocurriera.
    NOTA:Odio estas respuestas que parecen simple peloteo (echalé la culpa al güisqui que acabo de tomar, a mi estado de ánimo o a que simplemente me gustó y me pilló sin tener excusas)

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