No a la guerra (del suplemento IV de diálogos educativos).

El siguiente material fue un aporte del escritor Oscar Agú para esta campaña de post por la paz. Les recomiendo leer con atención hasta el final, las palabras de Alberdi pueden parecer escritas hoy mismo, sin embargo tienen sus buenos años ¿casualidad? …. no lo creo…

DIÁLOGOS EDUCATIVOS
Suplemento (IV) NO A LA GUERRA

Fundación Emilia Mª Trevisi Nº 34 11 de marzo de 2003

ctrevisi@FundacionEmiliaTrevisi.com

Editorial

El siglo XIX arrojó en la Argentina una serie de pensadores que, lejos del mundanal ruido (no siendo Domingo Faustino Sarmiento, gran frecuentador de la modernidad), poco eco tuvieron allende sus fronteras. Uno de ellos fue Juan Bautista Alberdi. En su obra “El crimen de la guerra”, que me he permitido revisar a la luz de los acontecimientos que hoy mismo, 11 de marzo de 2003 ineludiblemente nos llevan a una encrucijada sin salida, he encontrado un categórico rechazo al más abyecto de los crímenes colectivos que puede cometer la dirigencia política. El libro, que vio la luz hacia mediados de siglo XIX, cobra una actualidad inimaginable 150 años más tarde.
Veamos si no.

Capítulo I.
3. Sentido sofístico en que la guerra es un derecho: “En todo estado de civilización esta manera de hacer justicia es calificada como crimen, aún en la hipótesis de que el culpable de ese crimen tenga derecho contra el culpable del delito que motiva la guerra”
4. La guerra empieza a ser un crimen desde que su empleo excede la necesidad estricta de salvar la propia existencia.: “En este sentido el derecho de matar se funda en el derecho de vivir y sólo en defensa de la vida se puede quitar la vida”.[…]
(No se puede entender que) una nación fuerte haga expiar por otra relativamente débil lo que su vanidad quiere considerar como un ataque hecho a su dignidad, con la sangre de miles de sus ciudadanos”
5. La guerra es una injusticia administrada por los reos: “Es la guerra una justicia sin juez, hecha por las partes y, naturalmente, parcial y mal hecha. Es una justicia que se confunde con la criminalidad”
6. Orígenes y causas bastardas de la guerra en los tiempos actuales.
7. La guerra y la ambición de poder: “El poder es la expresión más algebraica y general de todos los goces y ventajas de la vida terrestre.[…] (es) la extensión del yo, el ensanche y alcance de nuestra acción individual o colectiva en el mundo que sirve de teatro a nuestra existencia”

Capítulo II.
1. La guerra es justicia o crimen según su causa moral: “La justicia y el crimen están armados de una espada. […]La justicia da muerte en un acto de defensa, el crimen es un acto de agresión. La guerra es un ataque contra el derecho que nos protege a todos”.
5. Las naciones no pueden delinquir colectivamente: “Las guerras por intereses materiales en que no está interesada la vida del estado son la barbarie pura. Ellas son la aplicación de penas sangrientas a la solución de pleitos internacionales realmente civiles o comerciales”.
6. No hay guerras justas ni civilizadas: ” Las palabras “guerra justa” envuelven un contrasentido salvaje: es lo mismo que decir “crimen justo”, “crimen santo” o “crimen legal”. No puede haber guerra justa porque no hay guerra juiciosa. La guerra es la pérdida temporal del juicio. Es la enajenación mental, especie de locura o monomanía.
8. La guerra es un sofisma: elude las cuestiones, no las resuelve: “La opinión del mundo ha dejado de ser un nombre y se ha vuelto un hecho posible y práctico desde que la prensa, la tribuna, la electricidad y el vapor se han encargado de recoger los votos del mundo entero sobre todos los debates que lo afectan […] dándolo a conocer por las mil trompetas de la prensa libre”.
12. La naturaleza viciosa del derecho de la guerra: “El derecho internacional de la guerra […] no es el derecho de los beligerantes, sino el derecho común y general del mundo no beligerante […] como el derecho penal ordinario no es el derecho de los delincuentes sino el derecho de la sociedad contra los delincuentes”.
13. Como duelo judicial entre naciones la guerra debe ser abolida: “… la pelea, es decir el homicidio mutuo ¿no es un crimen, y un crimen doble, por decirlo así?.
15. Todas las guerras pretenden ser defensivas: “El derecho de defensa es muy legítimo sin duda; pero tiene el inconveniente de confundirse con el derecho de ofensa siendo imposible que el interés propio no crea de buena fe que se defiende cuando en realidad ofende”.

Capítulo IV.
1. Complicidad y responsabilidad del crimen de la guerra: “La guerra ha sido hecha casi siempre por procuración. Sus verdaderos y únicos autores , que han sido los jefes de las naciones, se han hecho representar en la tarea poco agradable de pelear y morir.
2. Los gobernantes son los responsables de las guerras
3. Los responsables y la sanción moral de la sociedad: “Yo se que no es fácil castigar a un asesino que dispone de un ejército de 500.000 cómplices armados y victoriosos, pero si el castigo moral no puede alcanzarlo por encima de las bayonetas, para el castigo moral de la opinión pública no hay baluartes ni fortalezas que protejan al culpable”.
5. La responsabilidad de los gobernantes disminuye las guerras.
6. Deber de prevenir la guerra: “Todo estado que no puede dar diez pruebas auténticas de diez tentativas hechas para prevenir una guerra como el último medio de hacer respetar su derecho, debe ser responsable del crimen de la guerra ante la opinión del mundo civilizado”

Detengamos aquí nuestro recorrido.
¿Cuántas cosas habéis leído que suenan en nuestros oídos hoy día?

Vuelo al capítulo VII
“El soldado de la paz”
La paz es una educación como la libertad y las condiciones del hombre de paz son las mismas que las del hombre de libertad. La paz, como la libertad, vive de transacciones […] Formad al hombre de paz. La paz, como la libertad vive en el hombre y no en los textos escritos.

Amigos de DIÁLOGOS EDUCATIVOS.
Permitidme exponer un desgarro: Alberdi es un exponente de la Argentina que se iba forjando en el siglo XIX y perdimos en el siglo XX.
Carlos A. Trevisi Responsable.

‘Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente.
Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestras ciudades capitales son
escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del
territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la
disipación. Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por
eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se
muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de
conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas .
Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin
trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos,
ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza son el
trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial
de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las
provincias argentinas. Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la
miseria y el atraso mental de las cuales surgen los tiranos y la guerra
civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo.’

Juan Bautista Alberdi
Libro ‘Bases’

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