Va y viene

annapurna_south_lenticular_97rvp-1Hoy me levanté con Teo en la cabeza. Aun lo tengo escalando el Annapurna. A veces siento que me dice: “esto es una locura” o “avanzo o no?” o “hasta acá llegué”, nada hoy me decía: “Si no me seguís voy solo, ya no te espero.” Y cuando él avanza así no me queda otra que seguirlo porque sino no voy a saber que tengo que escribir y la novela quedará más truncada aun…

El tema es que me cuesta mucho escribir lo que viene supongo porque cada personaje es un poco un lado mío y Teo encarna el coraje y la calma, creo que es mi lado seguro, mi energía yan en acción o algo así. Pero escribir desde mi emocionalidad y mi pasión como, siempre lo he hecho, me supera a veces en temas como los que exige Teo… Un ir a aventarse al vacio para definir su existencia en un acto incierto con el aplomo y la seguridad que eso requiere…ufff… Yo no sé que pasará cuando dé el paso siguiente, pero sé que él lo sabe y no me queda otra que hacerlo. Cuando yo escribo, el vive, y si yo no escribo él no avanza y me asombra como a veces no pierde la paciencia …

Sé que voy a  llorar cuando lo escriba, me voy a emocionar y voy a comerme letras y mi dislexia va a ser muy obvia y me voy a sentir terrible después, aunque no sé que cosas extrañas desencadenará que él llegue a la sima….

Divagaciones en torno a la novela

Me está pasando de no poder o no querer “soltar” la historia de mis personajes.

Como si quisiera que sean solo míos por un tiempo más.

¿Me estaré convirtiendo en carcelera de seres efímeros?

¡Menuda tarea!

Como encadeno a quienes son hechos de palabras!

Annapurna, Annapurna, Annapurna…

 

ojo chico

Se fue desbordando el calor de la siesta en garabatos sobre mi libreta.

Palabras, años, fechas, símbolos, árbol genealógico en ramas infinitas y raices profundas, profundas y retorcidas raices y muchas lineas….

Lineas orgánias que crecen y se hacen automatismos cuando la mente no consigue traducir en palabras el lenguaje antiguo que traen en sus gargantas.

Se desbordaba así el calor en garabatos y en la maraña que crecía pude ver la montaña.

Annapurna… Anna purna… purrrrrna … amo como suena esa r pensé…

y seguí repitiendo como un automatismo más, susurrando entre dientes como un mantra

Annapurna, Annapurna, Annapurna, Annapurna…

hasta que te ví ahí sentado donde te había dejado hace un rato

o donde quisiste quedarte (nunca sé quien decide)

Sentado en una saliente,  con esa vista magestuosa …

Annapurna, Annapurna, Annapurna, Annapurna…

El mantra me llevó a mirar tus ojos y comprendí lentamente, con cada parpadeo, con tu mirada que sostenía la mía, entendí.

El lenguage no venía de gargantas por eso no podía escucharlo, venía desde las entrañas, desde un palpitar, desde un latido…

Sostuve yo tu mirada entonces y comenzaste a contarme

con paciencia de años

con tiempo de todos los tiempos

Annapurna, Annapurna, Annapurna, Annapurna…

Ahora entiendo

ahora sé

ahora te dejo libre

para que liberes tu alma

Annapurna, Annapurna, Annapurna, Annapurna…

 

En latente quietud

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Sentado por un momento o por horas, aun no lo decide, solo permanece.

Intentando descubrir el futuro en las laderas.

Recordando fragmentos de la vida que lo llevó hasta ese lugar y ese momento.

El corazón le golpea el pecho, porque quiere liberarse.

El cuerpo en latente quietud, aprendió hace mucho la paciencia…

Piensa, hasta que deja de hacerlo

Y comienza a sentir…

Sostiene ese sentir en un incontenible crecimiento.

Y sabe que solo el devenir marcará su impulso

Sabe,

nada podrá detener la escalada…

 

 

Secretamente

 

pluma09

Secretamente se desperezan

Secretamente y sin el menor ruido comienzan mirarse

mucho antes que yo lo perciba incluso mucho antes de lo intuya

Secretamente vuelven a mirase

a besarse

a vivir

y una noche de luna nueva los oigo… nostalgicamente los oigo

y me quedo dormida entre recuerdos, reproches y divagaciones.

A veces, con la luna creciente,

cómo me ocurrió ayer

de pronto entiendo y acudo a darles permiso

(aunque no me lo piden)

y me pongo otra vez a disposición de ellos

y son libres otra vez

(somos libres otra vez)

 

 

 

 

 

Comenzando a hurdir el final

Escribir para mí es lo más parecido a la pasión que he experimentado a lo largo a de mi vida. Escribo por necesidad, sí, pero una vez instalada en ese barco, navegar por las letras es algo pasional, viceral, algo que realizo con vehemencia. Tal vez es lo único que realizo con tanta vehemencia… pero eso es otra historia.
Mi novela de “los pinos negros” comenzó a gestarse al tiempo que se gestaba mi segundo hijo y hoy tres años después comienzo a hurdir su desenlace. Es algo muy fuerte, es como querer que el hijo crezca y a la vez no querer soltarle la mano.
No es que ya esté escribiendo el último capítulo ¡No!cuando uno dice que empezó a pensar en el final, los amigos dicen “bueno ya la quiero leer” pero nadie se imagina que pensar en el final es tal vez estar parada justo en la mitad … donde el nudo comienza a soltarse…

Clara aprende…

Clara…
poco a poco acepta su linaje
y todo lo que ello significa….

Acepta los secretos
las heridas
las vacilasiones
las certezas
el poder
la rebeldía
el destino
el azar de cada día…

Aprende a ser quien debe ser,
aprende por herencia
por decición
por la sangre
por la tierra
por los sueños
por los deseos

Aprende a golpes
a sustos
a miedos
a felicidad
a suspiros
a instantes
Aprende por convicción
y por instinto
Aprende por que estaba escrito
que así fuese…

Acepta y aprende
crece…
crece…

El pueblo habla de Clara…

– Allá viene, bajando por la ladera con su perro.
– Es la estampa de doña Alba… ¿será verdad lo que dicen?
…..
Se dice que ha llegado hace poco.
Que se afincó en el castillo abandonado.
Que tiene lazos de sangre con estas tierras.

Se dice en el pueblo,que casi no lo visita,
que no viene por víveres ni de paseo
y que pasa los días
entre el bosque y las ruinas.

Se dice que vino a quedarse,
aunque apuestan que los fantasmas la espantarán.

Se dice y se murmura,
que un can la protege cual mosquetero.
Que ya tiene un amor en estas tierras
pero que él ha emprendido un viaje
del que tal vez no vuelva.

Dicen…
Que es extraña.
Que pinta de día.
Que escribe por las noches.
Que lee, que investiga.
Que es solitaria.
Que busca algo en su pasado
para armarse un futuro.

Se dicen tantas cosas,
imagínense entonces
lo que no se dice…

Esperando la siesta

Llevo casi siete meses escribiendo ésta novela.Y casi un año de ir masticándola.cada vez estoy más ansiosa por avanzar en la trama y paradójicamente cada vez tengo menos tiempo de escribir… Ustedes se preguntarán por que no estoy escribiendo la novela en vez de estar tipeando esto ahora….Bueno, porque estoy en el negocio en primer lugar y si bien me suelo inspirar aca los días grises como hoy, odio tener que dejar de escribir cuando se acerca un cliente. En segundo lugar porque si no estaría en el negocio ahora estaría ordenando la casa o tal vez preparando algo de comer o jugando con los niños.
Solo cuando la madre descansa, la escritora puede aparecer y solo en ese momento tiene permiso la imaginación para amoratarse en mis dedos y teclear y teclear…
Por el momento estoy esperando la proxima siesta para apodeararme de la vida de Clara…Tal vez en unas horas, tal vez…

Escribir con dolor de cabeza…

Tengo un fuerte dolor de cabeza.

Una espada de hielo perfora mi nuca,
atraviesa el craneo y reaparece reluciente
sobre mi ojo derecho.

Ni hablar del parpadeo molesto de ese ojo.
Ni hablar del palpitar de la sien.

Ni hablar, por eso escribo…

Pero Clara, Clara si habla y me exige que yo escriba:
“Para eso estás”, dice…
“Capitulo X, vamos a contar todo, escribe, escribe…”
bla bla bla bla bla…

Ella no se caya
y se suma Teo
y Alba de la Cruz
y Natalio que quiere contar lo de los trenes
y Carmela que lo caya…
y esa otra persona,
que viene y se va,
que no la veo bien con este dolor de cabeza…
¡hey! ¡personaje nuevo!
quien eres…
¿cómo?

(Me levanto de la computadora,
me voy hasta la cocina y vuelvo)

Clara me lo va aclarando todo,
lo del nuevo personaje,
ahora está más calma porque yo escribo
y yo le entiendo mejor,
ahora,
ahora que tomé una pastilla
y me tomo un té de manzanilla…